“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño”. 1Corintios 13: 11
Hace un mes nació mi sobrina, una gran alegría para toda mi familia. Cuando nació era una cosita chiquita y tan delicada, ahora la veo cada día crecer y se pone más linda.
Bueno, ella me inspiró a escribir sobre las etapas que pasé en mi vida, o tal vez hasta la que estoy viviendo ahora.
No tengo recuerdos en mi memoria de cuando era un bebé, pero mi mamá, como todas las madres, creo; cuenta a todos sobre cómo era, dice que pedía leche cada una hora; bueno ahora que veo a mi sobrina me doy cuenta que solo interesaba comer y dormir ¡qué buena vida la de los bebés!
Lo que si recuerdo es cuando ya era un poco más grande, jugaba con mis sobrinos, éramos inseparables. Creo que en ese entonces no teníamos conciencia de que podíamos matarnos con nuestros juegos, porque amarrábamos una soga en el segundo piso para bajar hasta el primer piso. Ahora me pregunto: ¿en qué pensábamos? Jajaja.
Cuando llegué a la etapa de mi adolescencia, ósea hace poquito no más, creo que a muchos nos da un poco la rebeldía, no me gustaban las reglas, adopté una moda un poco extraña. Y bueno por ahí surgió un gusto por alguien, fue la 1ra vez y yo creí que moriría sintiendo lo mismo, es que en esa etapa las ilusiones abundan jejeje.
Ahora he madurado un poco más, ya no soy la niña que creía que el mundo era diferente al que conozco ahora. Sé que las cosas hubiesen sido mejor si alguien me hubiese dicho que en el mundo hay gente mala, pero que no todos son así; que el tiempo se pasa tan rápido que olvidas lo malo y conservas los buenos recuerdos; que uno no muere por amor, que me volvería a enamorar y ya no cometería los mismos errores porque aprendí de ellos.
Sé que esos tiempos ya no volverán pero quedará como un bonito, muy bonito recuerdo…